En nuestro espacio nos gusta contar algunas historias de éxito de emprendedores. En este caso hablamos con Sebastián Padín, fundador de Verdeagua, formado originalmente como Lic. en Sistemas UBA, quien encontró la inspiración cuando un día leyó sobre una interesante técnica de cultivo para producir alimentos en la Antártida.

Verdeagua es una empresa de triple impacto ambiental, social y económico, formada por un equipo comprometido con el medio ambiente y la buena alimentación, para brindar acceso a la producción de alimentos frescos, sostenibles, de alto valor nutricional y cultivados localmente, promoviendo el desarrollo social y económico de la región utilizando tecnologías eficientes y productivas desde Quilmes en el conurbano sur de Buenos Aires. También hace un tiempo que vienen exportando hacia Uruguay.

Ellos simplemente aman lo que hacen, creen y están realmente convencidos de que la agricultura urbana es el camino. Y sueñan con la producción de alimentos de excelencia haciendo uso eficiente de los recursos, aportando valor en la comunidad. Otro lindo ejemplo para compartir.

-¿Cómo fue la historia de Verde Agua?

Verdeagua nació hace más de siete años con el objetivo de acercar la hidroponía a quienes querían producir alimentos en espacios urbanos. Comenzamos diseñando soluciones para balcones, terrazas y pequeños huertos, con un enfoque práctico y accesible. Pero con el tiempo fuimos detectando una necesidad más grande: la falta de infraestructura adecuada y local para productores comerciales que querían escalar. Fue ahí cuando decidimos convertirnos en fabricantes de nuestros propios sistemas NFT. Ese paso nos permitió ampliar nuestra propuesta, acompañar a emprendimientos de mayor escala y posicionarnos como referentes en tecnología hidropónica adaptada al contexto argentino.

-¿Cómo funciona el triple impacto, tienen alianzas con las comunidades locales?

El modelo de triple impacto está en el ADN de Verdeagua. Desde lo ambiental, impulsamos una producción eficiente en el uso del agua, y de cercanía. Como fabricantes de tecnología hidropónica, sentimos una gran responsabilidad: cada sistema que desarrollamos reemplaza una importación y ayuda a que más personas puedan producir localmente.

En lo social, trabajamos en conjunto con varias fundaciones, escuelas y espacios educativos para acercar la hidroponía a nuevos públicos, pero creemos que el verdadero impacto lo generan los productores que todos los días eligen este camino.

Nosotros simplemente buscamos ser un buen nexo, brindando las herramientas, el acompañamiento y la comunidad necesaria para que puedan crecer.

-¿Cuál es el propósito de la empresa?

Nuestro propósito es acercar el acceso a alimentos frescos, sostenibles y de alto valor nutricional, producidos localmente y con tecnologías que cuidan los recursos. Creemos profundamente en el potencial de la agricultura urbana y regional como motor de desarrollo social y económico. Por eso fabricamos sistemas NFT adaptados a nuestra realidad, que permiten producir de manera eficiente y con impacto positivo.

Nos mueve la idea de que producir alimentos de excelencia no tiene por qué ser algo lejano o exclusivo: con las herramientas adecuadas, cualquier persona o comunidad puede hacerlo.

-Escuché que hace poco certificaron como empresa B, contamos cómo fue el recorrido y que significó este desafío para ustedes.

La certificación como Empresa B fue un gran desafío y un logro importante para todo el equipo. El proceso nos permitió revisar cada aspecto de nuestro negocio, desde la gestión de nuestro impacto social y ambiental hasta la forma en que nos relacionamos con los colaboradores y clientes. Un punto clave de esta certificación es nuestro proceso de fabricación. Al ser fabricantes de nuestros propios perfiles NFT y accesorios, no solo nos aseguramos de que estén adaptados a las necesidades locales, sino que también nos comprometemos a producir con altos estándares de calidad y sostenibilidad. Este proceso es completamente transparente y eficiente, lo que nos da la confianza de que estamos aportando productos de valor, fabricados de forma responsable.

Lo que más nos entusiasma de este proceso es que nos permite mejorar continuamente, aprender de cada evaluación y tener un impacto positivo en la comunidad.

-En estos años participaron de premios importantes. ¿Cuáles fueron y cómo impactaron en la organización?

En los primeros años de Verdeagua, los premios fueron una gran herramienta para dar visibilidad a la hidroponía y mostrar el potencial de esta técnica en Argentina. Ganamos varios premios nacionales e internacionales (Proesus del Ministerio de Ambiente de la Nación, Mayma, Viva Premios Schmidheiny, Reiventate Innovar, Latinoamérica Verde, entre otros) que nos ayudaron a posicionarnos como pioneros y a generar conciencia sobre la importancia de producir alimentos de manera más sostenible.

Sin embargo, en los últimos años, hemos puesto el foco en la fabricación y mejora continua de nuestros productos y servicios. Hoy, lo que más nos enorgullece es ver cómo esos premios siguen generando un impacto real: muchos nuevos productores han emprendido con la técnica hidropónica, crecen y generan negocios sustentables.

El verdadero éxito está en el impacto que tienen estos productores, que transforman su entorno y contribuyen a una producción local más responsable.

-¿Cuál es la tendencia actual hacia el consumo responsable?

El consumo responsable ya no es una tendencia: es una necesidad. Cada vez más personas quieren saber de dónde vienen los alimentos, cómo se producen y quién está detrás. En ese sentido, la hidroponía tiene mucho para aportar: permite producir cerca del consumidor, con menos agua, sin agroquímicos y con trazabilidad.

Nuestro rol, además de proveer tecnología, es comunicar, educar y acercar esta forma de producir a más personas. Con estas prácticas sustentables, logramos el ahorro de más de 100 millones de litros de agua, se produjeron casi 1 millón de kilos de verduras, fabricamos casi 200 kilómetros de perfiles NFT e instalamos miles de huertas en hogares.

-¿A dónde sueñan llegar en los próximos años, que buscan cambiar desde su lugar?

Soñamos con que la producción local de alimentos sea la opción principal en todo el país. Queremos que la hidroponía y las tecnologías sostenibles sean herramientas accesibles para que haya cada vez más productores locales, comprometidos con la salud y el bienestar de las comunidades.

Nuestro objetivo central es seguir innovando, brindando soluciones tecnológicas que permitan una producción eficiente, sana y responsable. Si logramos eso, estaremos ayudando a que las personas no solo tengan acceso a alimentos frescos, sino que además generen su propio futuro a través de un negocio sustentable y de alto valor.

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