El complejo escenario global es bien conocido por todos. El hambre actual no se debe a la falta de alimentos. Se producen alimentos suficientes para alimentar a todas las personas del planeta pero al mismo tiempo no podemos solucionar la pérdida y desperdicio. En un mundo en el que una de cada once personas se enfrenta al hambre y en el que cada día se pierden o desperdician toneladas y toneladas de alimentos, es vital poner fin a esta problemática paradoja. Debemos reducir urgente las pérdidas y el desperdicio alimentarios, especialmente ante el reto de una población creciente.
A nivel global, aproximadamente el 13% de los alimentos producidos se pierden entre la cosecha y la venta minorista. A ello se suma el hecho de que en torno al 19% de la producción total de alimentos se desperdicia en los hogares, la restauración y el comercio al por menor.
Entendemos que este es un punto importante. Cuando se pierden o desperdician alimentos, todos los recursos que se utilizaron para su producción -como el agua, la tierra, la energía, la mano de obra y el capital- también se desaprovechan. Además, la eliminación de los alimentos perdidos o desperdiciados en vertederos genera emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), lo que contribuye al cambio climático.
Ante este panorama, el contexto local exige soluciones tecnológicas y pragmáticas que transformen esta realidad. El objetivo es optimizar el circuito para que lo no vendido deje de ser un desperdicio y se convierta en una oportunidad. Así, ganan los usuarios al acceder a mejores precios, gana el planeta y se consolida un modelo donde todos los actores se benefician.
Juan Pablo Esquivel, fundador de Wobox nos compartió su experiencia sobre estos temas tan importantes.
Contanos de qué se trata la aplicación y cuál fue la inspiración que originó la idea.
Wobox es una app que conecta comercios que tienen productos con sobrestock, excedente o fecha de vencimiento próxima con usuarios que quieren comprarlos a precios promocionales.
La inspiración viene de mi propia experiencia. Trabajé más de 15 años en hotelería y gastronomía internacional (en Argentina, México, Australia, España e Inglaterra), en cadenas como Accor y Hyatt y en restaurantes con estrella Michelin. En esos contextos ves todos los días cómo se desperdicia comida perfectamente buena por cuestiones operativas, estéticas o de rotación. No es que los negocios quieran tirar producto, es que no tienen un canal eficiente para moverlo. Wobox nace para ser ese canal: una solución donde todos ganan. El comercio recupera valor de producto que iba a perder, el usuario accede a precios que no encuentra en otro lado y de paso se reduce desperdicio real.
¿Cuál es su radio de cobertura actual y cómo se pueden sumar los comercios?
Lanzamos en Rosario, que es donde nació el proyecto y donde validamos todo el modelo. Ya estamos activos en Córdoba y en este último mes llegamos a Buenos Aires con los primeros locales. La expansión la estamos haciendo de forma orgánica pero sostenida. Actualmente están trabajando con más de 150 comercios y tienen más de 40.000 usuarios registrados.
Para sumarse es muy simple: el comercio se registra ingresando a nuestra web https://wobox.ar, hacemos un onboarding rápido donde les mostramos cómo funciona la plataforma y arrancan a publicar. No hay costo de entrada. Ellos eligen qué publicar, a qué precio y listo.
¿Qué formatos tienen actualmente? ¿Utilizan materiales biodegradables?
En Wobox el formato depende del comercio: pueden ser productos individuales, combos armados o cajas sorpresa con lo que el local seleccione.
En cuanto a materiales, nosotros no empaquetamos nada. Cada comercio maneja su propio packaging. Lo que sí hacemos es recomendar prácticas sustentables dentro del onboarding como utilizar packaging biodegradable o que los usuarios lleven sus propias bolsas. Pero te soy totalmente sincero: el impacto ambiental más fuerte no está en el packaging sino en evitar que esos productos terminen en un contenedor de basura. Cada transacción que se cierra en la app es un producto que no se tiró. Ese es el número que importa.
¿Tienen medición sobre la huella de carbono evitada? ¿Aplican medición de sus transacciones y realizan compensación?
Tenemos aproximaciones. Sabemos que por cada Kg de alimentos desperdiciados se generan aproximadamente 2,5kg de CO2 por lo que aproximadamente llevamos salvados más de 12000 Kg. de comida y más de 30000 Kg de CO2. Sabemos lo importante que es evitar el greenwashing por lo que estamos activamente trabajando en generar maneras más efectivas de medir nuestro impacto.
Hoy tenemos la trazabilidad completa de cada transacción: sabemos qué se vendió, qué tipo de producto era, en qué cantidad y desde qué comercio. Esa data es la materia prima para calcular huella evitada.
Para dimensionarlo: en Argentina se pierden y desperdician alrededor de 16 millones de toneladas de alimentos por año de las cuales 2.1 millones son productos listos para consumir. A nivel global, el desperdicio alimentario genera entre el 8 y el 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero por lo que aún hay mucho por hacer.
¿Poseen acuerdos con cadenas de supermercados? ¿Cómo realizan las alianzas con comercios?
Estamos abriendo conversaciones con cadenas de supermercados, que son un segmento clave porque manejan volúmenes grandes con rotación alta y descarte significativo. Hoy nuestra base fuerte es comercio de cercanía y pymes. Estos son negocios que no tienen equipo de marketing ni canales digitales para liquidar excedente, entonces Wobox les resuelve un problema real de un día para el otro.
Las alianzas las construimos de forma directa. Los visitamos y le mostramos al comercio cómo funciona la plataforma, le explicamos que no hay riesgo (publican lo que les sobra, al precio que ellos definen con descuento) y arrancan. Hicimos la barrera de entrada lo más baja posible evitando cualquier tipo de fricción o trabajo extra.
La economía circular cada vez está más consolidada. ¿Piensan escalar a otras ciudades? ¿En qué están pensando?
Ya estamos escalando. Rosario fue el laboratorio donde validamos todo: el modelo, los unit economics, la retención. Córdoba ya está activa y este mes empezamos a operar en Buenos Aires con los primeros locales.
Lo que nos da confianza para crecer es lo que pasa con los usuarios: tenemos una tasa de recompra muy alta comparada a otros marketplaces y una gran parte de nuestros ingresos viene de gente que ya compró antes. Eso te dice que el producto funciona y que genera hábito. Ahora, no queremos crecer por crecer. Cada ciudad nueva la abrimos con la misma rigurosidad operativa que pusimos en Rosario. Preferimos entrar bien en un mercado que entrar rápido en cinco y que la experiencia no cierre. A mediano plazo miramos expansión regional, pero primero consolidamos Argentina.
¿Cómo hicieron para superar la barrera cultural de que no se trata de un “excedente o desperdicio”?
Esa barrera existe y fue uno de los primeros desafíos. Hay un estigma con comprar «lo que sobra» como si fuera de menor calidad o basura. La realidad es que el producto es exactamente el mismo que estaba en la góndola ayer a precio completo. La calidad no cambia, sólo el precio.
La clave fue la comunicación desde el día uno. Wobox no es una app de descarte, es una app de oportunidad. No le decimos al usuario «comprá acá porque estás salvando el planeta». Le decimos «acá tenés algo bueno a un precio que no vas a encontrar en otro lado y de paso estás haciendo algo positivo».
Cuando la propuesta de valor es genuina y la experiencia funciona, la barrera se cae sola. La prueba está en la alta tasa de compradores que repiten. Si la gente sintiera que está comprando descarte, no volvería. Vuelve porque le conviene y porque lo que recibe es bueno.
¿Cuál es la percepción de experiencia en los usuarios? ¿Qué tendencias observan?
La percepción es muy buena. Lo que más destaca es la sorpresa: la gente encuentra buenos productos a precios accesibles y muchas veces descubre comercios de su zona que no conocía. Hay un componente de descubrimiento que termina siendo un diferencial fuerte para los comercios también.
En tendencias vemos tres cosas claras. Primero, la recurrencia: una gran cantidad de Wobox salvadas viene de usuarios que ya compraron antes. Segundo, el consumo consciente como factor de decisión: cada vez más usuarios mencionan el impacto positivo como parte de por qué nos eligen. No es necesariamente la razón principal, pero sí un diferencial frente a otras opciones y algo que los hace sentir bien con su compra. Y tercero, la sensibilidad al precio: en el contexto económico argentino, acceder a productos de calidad con descuento atrae naturalmente.
Ya no hace falta convencer a nadie de que ahorrar está bueno. Lo que hacemos es sumar propósito a algo que el público ya estaba buscando.