Quizás estás disfrutando uno ahora mismo mientras lees esta nota. A pesar de que el café es la bebida más popular del mundo, pocos consumidores son conscientes del impacto que sus decisiones tienen en nuestros ecosistemas naturales y, por ende, de cómo esto nos afecta. Por ejemplo, cómo el cambio climático está afectando a los caficultores hoy en día.
Gigantes de la industria como Lavazza y Starbucks coinciden en un punto central: la sostenibilidad en el cultivo del café debe avanzar a lo largo de la cadena de suministro. El reciclaje de los residuos de café y las cápsulas reciclables son buenas ideas, pero no tienen un impacto muy significativo. Lo ideal realmente es empezar por los árboles y los agricultores. En el origen está el punto de partida de la solución.
Mitigación de riesgos
Con fenómenos meteorológicos extremos y temperaturas que aumentarán hasta finales de siglo, el sector podría enfrentarse a su mayor desafío hasta la fecha. La combinación de la volatilidad del mercado y del clima representa un riesgo tanto para los productores como para los consumidores: esta planta, de aspecto arbustivo, es sensible al sol, al viento y a la temperatura, requiere protección y tiene preferencias de cultivo específicas.
El riesgo climático en la producción de café es mínimo cuando la temperatura media anual oscila entre 18 y 22 °C, el déficit hídrico anual es inferior a 100 mm y la probabilidad de heladas es inferior al 1 %. En un estudio realizado en Nicaragua, donde se prevén importantes cambios agroclimáticos hasta 2050, los caficultores que cultivan a altitudes comprendidas entre los 500 y los 1400 metros corren el mayor riesgo de sufrir impactos negativos. Por otro lado, el desarrollo de nuevas zonas productivas puede tener un impacto positivo para los agricultores que cultivan a altitudes superiores.
Esta volatilidad ya tiene consecuencias alarmantes para los 25 millones de productores de café del mundo, la mayoría de los cuales son pequeños agricultores de países de ingresos bajos y medios. En muchos países productores, como Brasil, la desertificación está provocando una disminución gradual de la producción. Sumado a la importante deforestación generada en los últimos años.
Un total de 1200 pequeños productores de la red de abastecimiento de Nespresso reportan descensos constantes en sus ventas. Esto ha llevado a la empresa a financiar programas agroforestales a nivel regional para mitigar el riesgo. Reconocer que los cafetos son originarios de los bosques tropicales fue fundamental para desarrollar sus ambiciosos planes de mitigación de riesgos en la cadena de suministro: plantar 10 millones de árboles como parte de sistemas agroforestales basados en el café.
Sin medidas de adaptación adecuadas como la mencionada anteriormente, se prevé que los rendimientos en las zonas tropicales de los principales países productores de café disminuyan entre un 25 % y un 75 % . No solo se ven afectados los rendimientos, sino también la resistencia de la planta a las enfermedades. Por ejemplo, se espera que aumente la gravedad de los ataques del barrenador del grano de café, una de las principales enfermedades de esta planta.
En lugar de utilizar pesticidas, la agrosilvicultura busca restaurar la biodiversidad y aumentar la presencia del depredador natural del escarabajo barrenador: las aves. En una finca costarricense, el control de plagas mediante la reforestación generó una reducción estimada de costos del 15 % por hectárea.
Desafíos para la producción a gran escala
La mitigación exitosa del riesgo climático solo funciona a escala paisajística y cuando se tiene la oportunidad de transformar microclimas enteros. Afortunadamente, hemos conocido a agricultores que comparten nuestra ambición de implementar proyectos de esta magnitud y nos hemos asociado para desarrollar tres sistemas agroforestales basados en el café, incluyendo algunos proyectos en Brasil y Ruanda.
Tenemos un ejemplo muy interesante. Junto con otros socios brasileños, Eduardo Sousa de Tropicália, introdujo un sistema agroforestal multiestrato de café compuesto por cinco especies, el cual mostró resultados positivos a los seis meses de la siembra.
El diseño permite la mecanización, lo cual será importante para controlar los costos operativos una vez que el sistema alcance las 200 hectáreas. Con la madurez del sistema agroforestal, stá dando los primeros pasos para pasar de una agricultura basada en insumos a una basada en procesos, lo que puede resultar en una reducción de costos.
Existen más beneficios para el agricultor: la agrosilvicultura ha demostrado ser eficaz para la adaptación al clima local en diversas regiones tropicales, como Ghana, a la vez que diversifica las fuentes de ingresos. A diferencia de la agricultura intensiva basada en insumos, la agrosilvicultura sitúa al agricultor y sus habilidades en el centro de todo el sistema. El siguiente paso para su expansión es la creación de una Escuela Modelo donde cientos de agricultores pueden participar en el aprendizaje entre pares sobre diversos temas: agricultura mixta, sistemas forestales y agricultura regenerativa.
Esta formación en prácticas agrícolas es necesaria, según Bruno Souza, propietario de la Academia do Café. Sin embargo, no estará exenta de dificultades. El monocultivo, a pesar de su vulnerabilidad al cambio climático, sigue siendo el método ideal para maximizar el rendimiento por hectárea y reducir la intensidad de la mano de obra. Lograr que la agrosilvicultura resulte atractiva para millones de pequeños agricultores es una tarea titánica. Un desastre climático, como la sequía extrema y la desertificación, podría acelerar el cambio de mentalidad de los agricultores.
Se reconoce que en su zona las temperaturas máximas han aumentado entre 1,3 y 4,9 °C desde 1960. Peor aún, la tasa de desertificación a mediados de la década de 2010 se incrementó en casi un 500 %, poniendo a 35 millones de brasileños en riesgo de pobreza y pérdida de cosechas.
Como uno de los primeros catadores de café certificados (Q-graders) de Brasil, forma a la próxima generación de catadores y exporta café de especialidad tanto al mercado estadounidense como al europeo. Considera que su finca está preparada para implementar prácticas más regenerativas.
El importante papel del consumidor
A medida que aumenta la concienciación sobre el cultivo del café, parte de la solución a los desafíos que plantea el cambio climático reside en el consumidor. Las empresas que se atreven a contar buenas historias de caficultores como éstas, pueden financiar la transición a estos sistemas junto con el consumidor. No podría haber un mejor momento histórico para lograr esta transición a gran escala, aprovechando la moda del café.
El auge del café de especialidad en los últimos años ha dado lugar a la quinta ola de la cultura cafetera, impulsada en gran parte por la demanda de los millennials y la Generación Z. Dado que los consumidores de este grupo demográfico están más familiarizados con la tecnología y son más conscientes del medio ambiente, el comercio directo ha cobrado mayor relevancia. La nueva generación de consumidores urbanos busca escribir una nueva historia.
Cada nueva ola aporta una nueva forma de apreciar la cultura. Comparado con el vino y el té, se argumenta que el café aún presenta una escasa segmentación por precio y calidad. El segmento premium ofrece una gran oportunidad para involucrar directamente al consumidor en el proceso, facilitando el abastecimiento de café producido en un entorno similar al de un bosque.
Tomate una pausa para pensar esto: ¿Pagarías más por tu taza y elegirías conscientemente si supieras que en tu elección reside el poder de regenerar nuestra tierra? ¿Cómo te haría sentir ser parte de la solución? Aún estamos en una etapa incipiente del mercado para esto, pero algunas empresas líderes ya demuestran al consumidor las ventajas de la agricultura orgánica regenerativa.
El café regenerativo es el futuro
Ante el rápido cambio ambiental, seguir haciendo las cosas como siempre sabemos que ya no es una opción, mientras que los consumidores exigen cada vez más productos ambiental y socialmente responsables.
El café cultivado mediante sistemas agroforestales puede mejorar la adaptación al cambio climático, reducir la desertificación y aumentar la biodiversidad, todo lo cual beneficia la salud del sistema agrícola, la calidad del grano de café, el bolsillo del agricultor y el sabor de su taza. Se trata de un sistema virtuoso en el que todas las partes ganan, tanto la tierra como el consumidor. Por todo esto, está bueno ser protagonista del cambio como consumidores, desde nuestro lugar pequeño en el mundo.