Actualmente tenemos fuerzas contrapuestas en el desarrollo de la energía eólica a nivel global. Hace unos meses, la administración de Donald Trump canceló 679 millones de dólares en fondos federales destinados a los puertos para apoyar la industria eólica marina del país, en la medida más reciente de la campaña que el presidente Trump lleva a cabo contra la energía eólica.
El contexto actual es el siguiente: La energía eólica marina aún está en desarrollo en Estados Unidos, mientras que Europa ya cuenta con miles de aerogeneradores en aguas profundas. Estos aerogeneradores marinos son considerablemente más grandes que los terrestres y requieren una infraestructura sustancial en los puertos para su construcción, desde grandes instalaciones de ensamblaje hasta muelles de aguas profundas para los barcos que los transportan mar adentro.
Los puertos de todo el país esperaban aprovechar la oportunidad económica para convertirse en centros neurálgicos para la industria eólica. Durante la administración Biden, se otorgaron fondos a 12 proyectos portuarios desde los estados de California hasta Virginia, fondos que la administración Trump anunció que retiraría o cancelaría.
«Los proyectos eólicos, que son un derroche de recursos, están utilizando recursos que podrían destinarse a revitalizar la industria marítima estadounidense», declaró el secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, al anunciar la decisión. Añadió que, de ser posible, los fondos se redirigirían a «mejoras cruciales en los puertos».
Por otra parte, la administración Trump ordenó a las empresas eólicas que detuvieran la construcción de un parque eólico frente a la costa de Rhode Island. Trump es un crítico acérrimo de la energía eólica, alegando que es costosa y mata aves. Ha impulsado recortes a los incentivos fiscales para la energía eólica y solar, lo que, según los análisis, podría elevar los precios de la electricidad en todo el país.
Incluso antes de que Donald Trump asumiera el cargo y declarara su guerra a las energías renovables, la industria eólica ya se enfrentaba a grandes dificultades. La administración Biden contribuyó a acelerar la transición hacia la energía baja en carbono en Estados Unidos, pero otros factores como la inflación persistente, los problemas en la cadena de suministro y el aumento de los tipos de interés —exacerbados por la invasión rusa de Ucrania— alteraron la viabilidad económica de proyectos eólicos que antes parecían prometedores.
Para colmo de males, Trump ha intentado recortar la financiación para la industria, detener nuevos proyectos eólicos (un juez federal posteriormente anuló la suspensión) y retrasar proyectos eólicos marinos ya aprobados por valor de 25.000 millones de dólares que iban a suministrar electricidad a millones de hogares. «No vamos a permitir los aerogeneradores. Están arruinando el país», declaró Trump en agosto pasado.
En este contexto adverso, casi todas las empresas continuaron aumentando sus instalaciones eólicas en todo el mundo hasta 2025.
Crecimiento equilibrado en medio de la tormenta
La empresa mejor valorada en 2025 fue ERG, una generadora de energía italiana con sede en Génova. Fundada originalmente en 1938, la compañía adquirió refinerías de petróleo a mediados del siglo pasado. A principios de la década de 2000, ERG lanzó una división de energías renovables, que creció rápidamente, y finalmente vendió sus últimos activos de combustibles fósiles en 2024 para convertirse en un operador especializado en energía eólica y solar. Según su informe de sostenibilidad de 2024, aproximadamente el 92 % de la producción energética de la compañía proviene de la energía eólica; el 8 % restante proviene de la energía solar.
ERG ha seguido una estrategia de diversificación regional, construyendo y comprando activos eólicos en nueve países europeos y en Estados Unidos, donde adquirió una participación del 75% en un parque eólico de 224,4 megavatios en Iowa y una planta solar de 92,4 megavatios en Illinois en 2023.
Lo más curioso, es que antes de Trump, Estados Unidos era un buen lugar para emprender proyectos eólicos. La Asociación Mundial de Energía Eólica informa que el país añadió 2,1 gigavatios de capacidad eólica en el primer semestre de 2025, solo superado por India y China. Esta capacidad adicional provino principalmente de proyectos asegurados bajo la Ley de Reducción de la Inflación de Biden, y gran parte de este crecimiento se ve amenazado por los cambios de política de la administración Trump. Un análisis de Wood Mackenzie y la Asociación Estadounidense de Energía Limpia (ACP) reveló que «la incertidumbre regulatoria provocó una caída del 50 % en los pedidos de turbinas en el primer semestre de 2025».
La incertidumbre en Estados Unidos ha llevado a ERG a adoptar un enfoque más prudente. La estrategia de la compañía ahora se centra en adquirir activos operativos con contratos de compra de energía vigentes y proyectos ya financiados mediante créditos fiscales. En términos generales, ERG describe su plan de crecimiento como priorizar el valor sobre el volumen, concentrándose en los países donde ya opera y modernizando las instalaciones existentes con equipos más avanzados.
Amplio margen de crecimiento del mercado
Entre las empresas eólicas, Ørsted ha sido la más afectada por el difícil mercado estadounidense, donde los contratiempos en los proyectos de EE. UU. la obligaron a recortar unos 2000 puestos de trabajo, una cuarta parte de su plantilla, y a centrarse en proyectos europeos. Las empresas eólicas como Ørsted, que se dedican principalmente al desarrollo de proyectos marinos, han tenido más dificultades que las promotoras de energía eólica terrestre, ya que la instalación de turbinas en aguas costeras requiere una cadena de suministro global especializada, más vulnerable a cuellos de botella e interrupciones. Si bien la energía eólica terrestre, una de las formas más económicas de generar energía, resulta más atractiva, la energía eólica marina también ofrece ventajas, como velocidades del viento más fiables.
Situación en otras partes del mundo
Sin embargo, hay indicios de que el sector se está recuperando. Por ejemplo, en el Reino Unido concluyó recientemente una subasta récord de contratos a largo plazo para la electricidad procedente de la energía eólica marina, lo que permitió la construcción de 8,4 gigavatios de nueva capacidad. Esto es suficiente para abastecer de energía a más de 12 millones de hogares , según declaraciones del gobierno británico, que también afirmó que los precios acordados eran un 40 % inferiores al costo de construcción y operación de una nueva central eléctrica de gas. «Es positivo ver que hemos retomado el rumbo y que se están obteniendo asignaciones sustanciales, que es justo lo que el sector necesitaba», afirma Jonathan Cole, director ejecutivo de Corio Generation, empresa desarrolladora de energía eólica marina.
China ha superado con creces a otros mercados en la instalación de capacidad eólica, alcanzando los 51,4 gigavatios en el primer semestre de 2025. Otros mercados asiáticos, como Corea del Sur, Filipinas y Japón, han introducido nuevos marcos regulatorios para la autorización de proyectos eólicos marinos. Suzlon Energy, fabricante de turbinas eólicas con sede en India, se incorpora a la clasificación de este año y ocupa el décimo puesto. La compañía registró un crecimiento de ingresos del 74% en el último trimestre de 2025. En enero pasado, Suzlon anunció que había obtenido un importante contrato con ArcelorMittal para la generación de 248,85 megavatios de energía eólica destinados a la producción de acero con bajas emisiones de carbono en sus instalaciones de India. Este es el cuarto contrato de este tipo que recibe el fabricante de turbinas eólicas para la descarbonización de la producción de acero en los últimos 12 meses.
Incluso en Estados Unidos, cuatro de los cinco proyectos eólicos marinos afectados por las órdenes federales de paralización de obras en diciembre pasado ya han reanudado sus actividades y los intentos de bloquearlos han sido revocados por tribunales federales.
Afortunadamente en lo que va de 2026, la lógica del desarrollo eólico está demostrando ser más sólida que el cambio de actitud del año pasado en contra de las energías renovables. Ya veremos como sigue el tema mientras continúe la administración actual.