Los desafíos del provocados por el cambio climático parecen cada vez más grandes, en cuanto al aumento de su frecuencia e intensidad a nivel global. Los incendios representan un gran problema que resulta muy difícil de resolver con facilidad. Y muchas veces no hay nadie cerca para llamar al 911. Entonces es ahí donde la tecnología nos puede ayudar a resolver el tema de los incendios.

Les compartimos la linda historia de un grupo de jóvenes que se animaron a soñar soluciones escalables a partir de estos temas complejos. En esta edición, hablamos con Franco Rodriguez Viau, CEO de la innovadora startup Satellites on Fire.

¿Cómo surgió el proyecto de Satellites on Fire y a partir de dónde encontraron inspiración?

En 2020, durante la pandemia, vi cómo los incendios arrasaban Córdoba y no podía hacer nada. Tenía amigos cuyos familiares perdieron sus casas. Por suerte pudieron salir a tiempo, pero fue una experiencia muy fuerte. Ahí me empecé a obsesionar con una pregunta: ¿por qué en pleno siglo XXI seguimos dependiendo de que alguien llame al 911 para detectar un incendio forestal? Con esa pregunta en la cabeza, salimos a hablar con brigadistas, guardaparques y científicos para entender el problema de verdad, y así nació Satellites on Fire.

¿En qué consiste el funcionamiento de la startup y en qué datos se enfocan en sus servicios?

Combinamos tres capas de tecnología: imágenes de más de ocho satélites de la NASA, NOAA y la Agencia Espacial Europea, cámaras instaladas estratégicamente en el terreno, y modelos de inteligencia artificial propios que analizan toda esa información en tiempo real. Cuando el sistema detecta un foco, genera una alerta automática que llega por WhatsApp con la ubicación exacta, una imagen del momento y una predicción de cómo puede propagarse el fuego en las próximas horas según el viento, la humedad y la carga de combustible. El operador recibe esa información en segundos y puede actuar antes de que el fuego escale.

¿Qué dificultades tuvieron a nivel tecnológico y técnico para su funcionamiento?

El desafío más grande fue entrenar los modelos para que distingan un foco real de una falsa alarma en condiciones muy distintas: diferentes biomas, climas, altitudes, horas del día. Lo que funciona en la Patagonia puede fallar en el Chaco o en un bosque tropical de Panamá. Eso requirió mucho trabajo de campo y muchas iteraciones. De hecho, los primeros cuatro meses desarrollamos una solución que cuando la presentamos a profesionales y expertos nos dijeron que no les servía para nada. Ahí entendimos que los mejores datos no estaban en los papers académicos solamente, sino en las personas que trabajan en el terreno todos los días.

Además de pérdidas humanas, ¿cuántas hectáreas se pierden con los incendios, además de biodiversidad animal y vegetal?

Los incendios forestales destruyen decenas de millones de hectáreas cada año a nivel global, con consecuencias que van mucho más allá de lo visible. Se pierden bosques que tardaron siglos en formarse, especies animales y vegetales que no se recuperan, suelos que quedan erosionados por décadas y comunidades enteras que pierden su sustento. En Argentina, el incendio de Córdoba en 2020 quemó más de 60.000 hectáreas. Y el cambio climático está haciendo que estas temporadas sean cada vez más largas e intensas. Por eso la detección temprana no es solo una herramienta tecnológica, es una herramienta de conservación.

¿Cuáles son los principales usuarios del sistema y en qué lugares están trabajando?

Trabajamos con parques nacionales, brigadas de bomberos, empresas forestales y gobiernos provinciales y municipales. Hoy operamos en 21 países, principalmente en América Latina. Nuestros usuarios son operadores de campo, brigadistas y coordinadores de emergencias que necesitan información confiable en tiempo real para tomar decisiones rápidas: movilizar brigadas, coordinar evacuaciones, priorizar zonas de riesgo. La clave es que la información llega en un formato simple que cualquier persona puede usar sin necesidad de ser experta en tecnología.

¿Cuál es el principal rol de la IA en la detección de incendios forestales?

La IA es lo que hace posible la escala. Ningún equipo humano podría analizar en tiempo real la cantidad de datos que procesamos: imágenes satelitales, lecturas climáticas, registros de cámaras, todo al mismo tiempo y en múltiples países. La inteligencia artificial permite detectar patrones que el ojo humano no vería, distinguir un foco real de una anomalía térmica, y predecir cómo va a evolucionar el incendio antes de que los brigadistas lleguen al lugar. Pero siempre lo pensamos como una herramienta que potencia a las personas, no que las reemplaza.

¿Cómo lograron financiamiento y qué acuerdos realizaron a lo largo del tiempo?

Fuimos construyendo el camino de a poco, combinando competencias internacionales, aceleradoras y organizaciones de impacto. Ganamos el 100K LATAM organizado por el MIT y el ITBA, participamos de Techstars Tel Aviv, recibimos una subvención del Fondo Verde para el Clima de la ONU, y fuimos seleccionados por el 776 Fellowship del fundador de Reddit entre más de 1.500 postulantes globales. También recibimos apoyo de Mercy Corps Ventures y de Google for Startups, entre otros. Ya levantamos 3.5M USD desde que comenzamos. Siempre buscamos que el respaldo no sea solo capital, sino también mentoría, red de contactos y alineación con nuestra misión de impacto.Un ejemplo de eso es nuestro partnership con AON, la aseguradora global, con quien somos su principal socio de datos de incendios en América Latina. Juntos desarrollamos el primer seguro paramétrico de incendios forestales de la región, donde nosotros actuamos como agente de cálculo y como entidad que verifica objetivamente los parámetros que activan la cobertura. Es el tipo de alianza que buscamos: no solo comercial, sino estratégica.

¿Cuál es la situación actual de los incendios y qué cosas se deberían mejorar?

La situación es crítica y va en aumento. El cambio climático está extendiendo las temporadas de incendios, generando condiciones más extremas y afectando regiones que antes no estaban en riesgo. Lo que más urge mejorar es la velocidad de respuesta: hoy muchos sistemas de alerta siguen siendo lentos y fragmentados, y los equipos en el terreno muchas veces no tienen la información que necesitan para actuar eficientemente. También hay una deuda enorme en términos de cobertura en zonas rurales y comunidades vulnerables, que son las que más sufren estas crisis y las que menos recursos tienen para responder.

¿Qué proyectan realizar y hacia dónde apuntan en los próximos años?

En los próximos 2 años, queremos posicionarnos como el referente regional en América Latina en protección contra incendios forestales, al mismo tiempo que nos internacionalizamos a Estados Unidos, donde ya tenemos pilotos corriendo.

El siguiente paso es pasar de la detección a la respuesta: estamos trabajando en incorporar drones para verificar y atacar focos de forma remota, lo que nos permitiría ofrecer una solución integral desde la alerta hasta la extinción. También nos exploraremos mercados como Brasil, y más adelante hacia África y Europa.

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